Hay una famosa canción sobre Corfú,  que se dice que el pez más delicioso se encuentra sólo en Benitses. Y para mi, esa es la canción más característica  de Corfú. Porque Benitses no es sólo un pueblo cerca del mar con tres playas, sino tiene mucho más que ofrecer. La primera vez que fui a Benitses era mediados de Mayo. Nuestro plan inicial era visitar un lugar, lejos de la ciudad de Corfú, para que tener la oportunidad de explorar algo más. Nos pusimos nuestros trajes de baño, cogimos el autobús y en media hora estábamos en Benitses.

La ruta con fue majestuosa. Pasamos por Kanoni, Pontikonisi, una isleta que los locales la llaman isla del ratón, y luego admiramos el puente de Kaiser, que conecta el palacio Achilleion con el mar. Hay mucha gente que suele bañarse allí, Además es un lugar muy pintoresco para sacar fotos y tomar su café.

La ultima parada está en la playa principal de Benitses. Por suerte, había poca gente y ruido: era el lugar ideal. Los más atrevidos de nosotros decidieron probar el agua, que era muy fría, por eso yo decidí leer mi libro. Más tarde empezamos a caminar por el pueblo, que era muy pequeño pero increíblemente pintoresco. Casas pequeñas, construidas según la arquitectura tradicional,  jardines con miles de colores, y en la parte superior de la aldea dos pequeñas iglesias muy bonitas. En el camino de vuelta, nos prometimos a repetir este viaje inolvidable. Y eso es lo que hicimos. Durante los primeros días de julio, que hacia un calor insoportable, cogimos otra vez el autobús hacia Benitses y paramos en la misma playa.

No obstante, esta vez era una playa organizada y llena de turistas. Nosotros queríamos un lugar tranquilo por eso decidimos buscar otra playa. Pero el descubrimiento de una nueva playa no era fácil. Empezamos a caminar hacia la salida del pueblo. Era temporada alta en Corfú, y observamos que los propietarios de las tiendas y los bares hacían literalmente todo para atraer a los turistas. Así, vimos anuncios para noches dedicadas a Michael Jackson y Elvis Prisley, ofertas para excursiones a Paxoi y a monasterios en el otro lado de Grecia.

El final de nuestra búsqueda nos llevó a una playa llamada «Tsaki». Era exactamente lo que estábamos buscando… Pequeño, tranquilo, oculto, con aguas turquesas y cristalinas.  Esto fue algo que nos encantó, como también los aviones que pasaban a menudo para aterrizar en el aeropuerto pocos kilometros lejos. La playa tiene una belleza exquisita, con piedras pequeñas y arena dorada en su fondo, escondida dentro de los árboles. Los arboles nos ofrecieron sombra y quedamos muchas horas.

Por la tarde empezamos a tener hambre… Teníamos dos opciones: volver a la ciudad y comer en un restaurante de comida rápida, o caminar hasta la aldea y cenar en una taberna. ¿Qué mas daba si teníamos exámenes. Elegimos la segunda opción. ¡Comí el mejor pescado de mi vida! Mientras disfrutamos de la brisa marina ,del majestuoso paisaje y de la comida, un grupo de canto entró en la taberna y empezó a cantar mi canción favorito sobre Benitses: el pez más delicioso se encuentra sólo en Benitses. Después comimos helado, pensando que pronto tendríamos que coger el autobús para volver a casa.

Con la promesa de volver otra vez en Benitses y vivir otra vez esos momentos únicos, dijimos adiós temporal y subimos al autobús.